Hoy parece que casi tod@s nos vemos obligados a hacer un repaso del panorama político y del bendito 27-M.
Aún nos quedará que aguantar durante muchos días mientras que se deciden pactos, bipartitos, tripartitos y demás, amén de oir las flores varias que se están echando de unos a otros y a sí mismos.
Todos están "supercontentos" con los resultados, pero ¿hasta que punto las afirmaciones que hacen son reales?.
Hoy por la mañana de camino a la facultad iba escuchando la radio y oí que Rajoy afirmó ayer noche que los resultados de estos comicios eran un gran paso de cara a las presidenciales...primero me quedé atónita, y después me reí.
A mediodía, comiendo con mis padres, estuvimos también dándole un repaso al tema, y mi padre hizo una afirmación con la que no puedo estar más de acuerdo; apesar de que a nadie le gusta tener un bipartito o tripartito gobernando (porque al final nos acaban mareando), de vez en cuando no está de más que estas cosas pasen.
Los políticos se acomodan en sus puestos y de vez en cuando hay que agitarlos, porque sino se acaban acomodando demasiado. Yo veo lo que ha pasado ayer como un toque de atención, demasiadas mayorías simples y demasiados pactos se tendrán que hacer, y aunque todos afirmen estar contentos, dudo que sea esa la sensación general.
Se olían cambios y se han visto, ahora bien, no me queda otra que decir que los niveles de participación han sido vergonzosos y que si los españoles queremos cambios la mejor manera de conseguirlos no me parece la abstención del voto...








a partir de ahora tendrán que ir con cuidado haciendo las coaliciones para que no se eche a perder este cambio (para mí si es un cambio) que todos hemos decidido (aunque no haya pasado en toda España, pero, por ejemplo, si en casi toda Galicia).
un saludo
tiene razón tu padre: está bien que las cosas cambien de vez en cuando. que se lo digan, si no, a las comunidades que han sido gobernadas por el mismo partido desde hace décadas (¡y algunas continúan!). se trata de un poco de higiene y caras nuevas.
en alicante, por cierto, cambios más bien pocos...